Murray levanta cinco bolas de partido y supera a Robredo en una final antológica
26 Octubre 2014
El escocés ha salvado dos bolas de partido en el ‘tie break’ del segundo set y tres en el de la tercera manga
El partido, que ha durado 3 horas y 20
minutos, es para muchos el mejor que se ha visto jamás en el ‘Valencia
Open 500 ATP World Tour’
El ‘Valencia Open 500 ATP World Tour’ ha
vivido una de las mejores finales de su historia con el partidazo que
han protagonizado Tommy Robredo y Andy Murray, que han puesto en pie en
innumerables veces a un Ágora abarrotada para la ocasión. Finalmente, ha
sido Murray quien ha sobrevivido en una lucha salvaje, con los dos
tenistas exhaustos, y se ha proclamado campeón al ganar por 3-6, 7-6(7), 7-6(8) salvando un total de cinco bolas de partido, mientras que Robredo ha salvado una.

El catalán, a pesar de venir de una semifinal mucho
más exigente físicamente que la de Murray, ha salido con mucha chispa y
con golpes extraordinarios que han puesto al escocés contra la espada y
la pared en el primer set. Pero ha sido a partir de la segunda manga
cuando ha llegado un partido histórico, delicioso para el aficionado, de
los que quedan grabados en la memoria, para muchos el mejor juego que
jamás se ha visto en el ‘Valencia Open 500 ATP World Tour’. Y es que
este segundo set ha sido un recital de juego por parte de los dos
jugadores, con la reacción de Andy para ponerse 4-2 y con 15-40 para
romperle el servicio a Tommy. Pero en vez de firmar el 5-2, Robredo ha
forzado el ‘tie break’, donde ha tenido dos bolas de partido que no ha
podido aprovechar.
El tercer y definitivo set aún ha sido más
emocionante. Los dos han mantenido un ritmo de piernas y bola
descomunal, con ‘winners’ antológicos, precisión en los golpes y mente
lúcida para decidir de forma magistral raquetazos imposibles. En ese
parcial, Murray ha salvado tres ‘match balls’ y Robredo, uno. Los
pequeñísimos detalles han decantado la balanza para el escocés, tan
justo vencedor como lo hubiera sido su rival. En fin, Tommy abandona el Agora de un tanto un poco extrañable y gracioso